El consumo energético de una vivienda se puede reducir a través de una construcción bioclimática, la elección de equipos de calefacción, electrodomésticos e iluminación más eficientes y la modificación de los hábitos de consumo de sus habitantes.

Las cinco grandes formas de reducir el exceso de consumo energético en un hogar, son las siguientes:

1.- Mejore el aislamiento de la vivienda. La mitad del consumo energético se debe a la calefacción. Si reforma la vivienda, instale un buen aislamiento en las paredes exteriores (y en los techos si es la última planta) y sustituya sus ventanas viejas por otras de vidrio doble bajo emisivo y marcos de PVC. Aunque la inversión sea algo elevada, la amortizará en pocos años. Le será rentable.

2.- Aísle y selle las cajas de las persianas introduciendo en su interior láminas finas de corcho, espuma autoadhesiva, poliespán o cualquier otro material aislante y pegándolas a las paredes. Evitará la fuga de calor y las infiltraciones de aire frío directo de la calle (y viceversa en verano).

3.- Selle puertas y ventanas. Localice las rendijas, que normalmente se encuentran en la parte inferior de la puerta de entrada y en los contornos de las ventanas, e instale burletes, son tiras de caucho, espuma o silicona autoadhesivas.

4.- Sustituir la iluminación antigua, por bombillas led o bajo consumo, lo cual supone a pesar de lo que se cree un gran ahorro energético ya que es algo que se amortiza en muy poquito tiempo.

5.- Implantar energías renovables, como un panel solar fotovoltaico para el uso de la iluminación y televisión por ejemplo, o paneles solares para calentar el agua (no fotovoltaicos en este caso), una instalación geotérmica para mantener el agua a una temperatura agradable en verano y ahorrar energía en invierno ya que la diferencia de temperatura es mucho menor y se pierde menos energía al calentar el agua.

El diseño de edificios debe considerar los aspectos de ahorro de energía, por ejemplo, poniendo ventanales amplios mirando al sur para que los días de invierno al abrir las ventanas el simple calor solar caliente los recintos, aislamiento de superficies para que no existan fugas de calor, colocación de paneles solares que aumenten la independencia de la energía eléctrica.

En la Unión Europea existe una normativa aplicable, la Directiva de eficiencia energética en edificios, similar a la etiqueta energética de los electrodomésticos. La idea es construir edificios bioclimáticos encargados de aprovechar la energía del entorno y obliga a expedir un certificado de eficiencia energética para los edificios o unidades de estos, que se construyan, vendan o alquilen.

La Directiva de eficiencia energética en edificios se ha transpuesto en España mediante el Plan integral de vivienda y suelo.

Según esta normativa, desde el 1 de junio de 2013, es obligatorio que todos los inmuebles que se vendan o alquilen durante un periodo superior a cuatro meses, cuenten con una etiqueta energética obtenida a través de un estudio técnico o certificación energética.