La de la Catedral de Santiago de Compostela ha sido una de las obras de rehabilitación más ambiciosas realizadas en España. Todo comenzó en 2009. Ese año, un análisis detectó 534 patologías que afectaban a la basílica. Se hablaba de importantes daños estructurales, de humedades y goteras, de una piedra deteriorada, de rejas en mal estado… Ahí empezaba un plan de restauración que recibió su impulso en 2015, cuando el Gobierno central decidió invertir 17 millones de euros para realizar las obras.
En diferentes fases se han restaurado los interiores, las cubiertas, las fachadas, las torres, la cripta, esculturas, vidrieras, bóvedas y la capilla mayor. En los trabajos de conservación no sólo se ha logrado devolver el brillo y el color inicial a muchas de las piezas, sino que se han descubierto detalles artísticos de gran valor, antes inapreciables a causa de la suciedad y la humedad.
La que ahora termina es la primera rehabilitación integral que sufre la basílica es sus más de ocho siglos de historia.

Impernosa puede presumir de haber participado en este proyecto con un gran éxito, dado el esfuerzo y dedicación que han realizado desde el primer momento. Su gran equipo humano, especializado y en continua actualización a las necesidades del mercado, tiene como objetivos claros el llevar a cabo un buen trabajo y lograr la satisfacción final del
cliente, por lo que, dada la respuesta recibida ante esta obra de tal magnitud, se siente muy orgulloso de haber participado en ella. Desde el inicio del proceso, Impernosa ha aportado su granito de arena, poniendo al servicio de los profesionales de la Catedral su amplia experiencia en impermeabilización, para así desarrollar los detalles constructivos que permitiesen la protección del edificio por muchos años más.
En este caso, los productos aplicados por Impernosa en la Catedral de Santiago han sido, principalmente, Bituthene, Servidek y Servipak.
La lamina Bituthene está formada por un film de polietileno con acabado rugoso, como medida de precaución para no resbalar el personal que trabaja sobre ella en las cubiertas inclinadas. Por la otra cara, está compuesta de un material autoadhesivo que no necesita fuego para su colocación, por lo que ofrece una mayor seguridad ante el riesgo de incendio. Además, está probada desde hace muchos años. En concreto, en Galicia se coloca desde 1994, con resultados excelentes. Por su parte, el Servidek es un mastico sintético formado por la mezcla
de dos componentes líquidos. Este se adapta a las irregularidades de los puntos críticos, tiene buena adherencia
sobre los materiales utilizados en construcción y su durabilidad es alta. Mientras tanto, el Servipak es una placa de protección de elevada resistencia mecánica, resiste las condiciones atmosféricas de lluvia y heladas, protegiendo la impermeabilización de las acciones mecánicas en los trabajos auxiliares.

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